Ella le hizo caso. En cuanto se enteró que Bucay recetaba para la depresión un
amante...empezó.
Lo primero que supo era que tenía guardada todavía la capacidad de aprender y eso le dio
un sabor dulce a su vida, ya que durante años su ?entorno? la había convencido de cuan
BRUTA E INÚTIL ERA.
Entonces encontró su primer amante, un amante que le resultó magnífico y que aún sigue
frecuentándolo, porque encontró un enorme placer en atender la farmacia de Caritas y
para disfrutar más de ese amor estudió voluntariado durante 2 años.
Decidida a seguir, estudió decoración de tortas, su GRAN fracaso amoroso, hasta lo
describiría como tormentoso, porque por más esfuerzo que le ponía, no logró una torta
que satisficiera su exquisito gusto por el arte y al contarme esto, recordó tristemente
su amor durante ese tiempo en el que estaba dormida: el tejido al crochet ?2 años de
amor absorbente para nada", pero ya estaba en el recuerdo y prefirió seguir hablando de
los amantes que la satisfacen y conserva aún: artesanía... la locura total, el disfrute
al máximo y aún tan enamorada, se le cruzó por delante EXPRESIÓN CORPORAL, no pudo
dejarlo pasar, era demasiado fascinante, relajante...algo con lo que nunca había
disfrutado jamás...y , obvio, lo incorporó?
Y como parece que la vida se había vuelto amable, se encontró con una computadora y
claro, tuvo que aprender computación, y cómo aprendió. En un corto tiempo sabe de
computación...creo que más que don Windows. Entre computación y expresión apareció
TEATRO...teatro, como no lo había visto antes! era una complicación, pero cuantas ELSAS
podían expresarse y que maravilla la catarsis que podía hacer y entonces...porqué no
cantar también y vino CORO ¡ah! lo más de lo más y si podía cantar, claro, podía contar,
entonces porqué no, se invitó a ponerse de novia con NARRACION ORAL y por ahora cree que
ya está bien, aunque nunca se sabe, porque lo que aprendió es que uno se complica cuando
se olvida quién es, cuando deja que manejen su vida, cuando pierde su autoestima. Pero,
que simple es en realidad cuando uno se pone de novio con uno mismo y solito va
recorriendo ese camino que su instinto le dice.
Tiene tan solo 73 jóvenes años, se llama Elsa Esther Salvaticoy.
Escrito por Mercedes Di Pasquo

Revista Furias. Mujer y no sólo mujer

|