En Occidente, hacemos cosas absolutamente absurdas sobre la muerte. En primer lugar, no
se le dice a la persona que va a morir. Es una tontería asombrosa porque de esa manera
esa persona permanece continuamente preocupada acerca de su vida, porque cree que va a
vivir y todo el mundo pretende que va a vivir. Así que hay que encontrar el momento
adecuado, cuando no haya nadie presente, abre tu corazón e inmediatamente se abrirá el
del otro(a). Pareciera ser muy duro, sin embargo es lo mejor, porque una vez que una
persona sabe que va a morir, pierde al punto su interés por este mundo enseguida.
Piénsalo...
¿Cómo hacerlo? ¿Cómo le digo a mi madre, padre, hermano, hermana, pareja, que va
a morir?
Primero, prepárate tú contigo, porque tú necesitarás la paz y la luz necesaria, las
palabras justas, que saldrán de tu corazón para comunicarlo. Es totalmente distinto que
sea el profesional a cargo quien se lo haga saber. El hilo conductor será el amor, el
vínculo que existe entre ustedes, eso facilitará en gran medida el impacto. Si no puedes
ser tú, porque crees te será difícil, consulta quién está más capacitado, fortalecido
para hacerlo. Busca tú el espacio que te brinde paz, donde puedas estar contigo mismo,
puede ser la naturaleza, puede ser en tu casa con música que te lleve a ese estado
meditativo, donde ?sientas? poder encontrar ?la lógica? del amor para expresarte.Estos
instantes crean algo divino, la familia se reúne naturalmente, se produce un encuentro.
?Algo mueve?, ya que para estar cerca de esa persona se cruzan continentes, o distancias
que parecen increíbles?se arreglan situaciones pendientes, ?algo ocurre? en el sistema
familiar para acercarnos, reunirnos. Solo la verdad está ahí frente a todos. Es el
momento.
Insiste siempre en lo que la otra persona ha logrado y hecho bien. Ayúdala a sentirse
constructiva y satisfecha con su vida. Recalca sus virtudes y olvida sus defectos. En
estos momentos nos volvemos muy sensibles a los sentimientos de culpa y la depresión,
por eso hay que concentrarse en dar esperanzas, del tipo que sean, para conseguir que
ese ser, querido para ti, se muera en un estado mental lo más sereno posible.
Si sigues ?el cuento? que va a vivir y que todo va bien, y los médicos y el personal del
hospital, familiares, amigos y conocidos pretenden hacerle creer lo mismo sin dejar de
sonreír, entonces están engañando a esa persona, por lo que continuará aferrándose a
cosas inútiles, fútiles, a tonterías. Una vez que sabe que va a morir de golpe dejará de
tener interés en toda esa basura. Su visión quedará transformada. Deja de estar aquí: ha
empezado a mirar hacia el futuro, porque cuando uno se va de viaje empieza a
prepararse.
Si tienes que salir mañana de viaje empiezas a hacer las maletas, dejas de preocuparte de
la habitación del hotel en donde estás. De hecho, has dejado de estar allí, estás
organizando tus maletas y cosas, y piensas en el viaje. Lo mismo le sucede a una persona
a la que le dicen que va a morir, que la muerte es segura y no puede evitarla, y que no
puede seguir engañándose. Ha llegado el momento decisivo y ya ha malgastado lo
suficiente su vida... Esa persona dará ya la espalda al mundo y empezará a atisbar la
oscuridad del futuro.
En ese momento, si le hablas de meditación, se sentirá inclinado a practicar... y ése
puede ser uno de los mayores regalos que puedas hacerle. Utiliza la respiración como una
herramienta de conciencia de vida y muerte, simultáneamente.
El inspirar está asociado con la vida. El expirar a la muerte. Con cada expiración
mueres, y con cada inspiración re-naces. Vida y muerte no son dos cosas separadas,
divididas, sino una sola. Y ambas están presentes en cada momento.Así que recuerda lo
siguiente: cuando expires, siéntete como si murieras. No temas. Si tienes miedo, la
respiración se verá turbada. Acéptala: la expiración es muerte. Y la muerte es bella; es
relajante.
Recuérdalo. Y no sólo lo recuerdes: practícalo!
Escrito por Alicia Montero
Blog: EL ARTE DE
VIVIR PARA BIEN MORIR

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