|
La frase ?conexiones con la luz? es, para mí, el diario vivir, la búsqueda de respuestas a viejos y
nuevos cuestionamientos que forman parte de lo que en los libros de Alice Bailey, lo designan como
?el divino descontento? motor impulsor de la espiral evolutiva de la Humanidad. Por eso volqué en
esta página algunos cuestionamientos que renacieron en mí como ideas nuevas, gracias a la conexión
con la Luz.
Existe algo innato en el hombre en su deseo de acercarse a la Divinidad, esto demanda atención de la
misma y, con la voluntad de acercarse a la vez a la Humanidad se produce un gran movimiento de
energías, aparentemente a veces, sin dirección ni sentido, pero lejos de eso, se van ordenando al
objetivo final: un nuevo acercamiento espiritual con su consiguiente revelación, un nuevo
ordenamiento mundial y la nueva religión universal. La revelación de las verdades ocultas continúa
progresivamente y, a través del discernimiento y la mente controlada cada vez más por el Alma nos
conectamos con la Luz. En lo grupal, son cada vez más los grupos que buscan, investigan, trabajan en
el proceso de transmutación de las antiguas formas (religiones, dogmas, ritos, tradiciones) por el
conocimiento a través de la propia experiencia, de la energía espiritual controladora de toda forma
y manifestación; proceso que día a día produce cambios, notables algunos, otros no tanto, en la
relación hombre-dios y en la relación con los demás seres trayendo a la manifestación rectas
relaciones a través de la buena voluntad y comprensión de la inclusividad universal.
El temor que tiene el hombre de cuestionar algo impuesto desde hace siglos, por otros hombres creídos
dueños de la verdad absoluta, va desapareciendo y aparecen la duda y la reformulación, que provocan
la necesidad de búsqueda de una respuesta, desde la propia experiencia. La existencia de Dios ES.
Pero no ese dios que ve todo lo que hacemos, que nos espía constantemente, nos manda castigos y con
el que no podemos relacionarnos más que cuando lo necesitamos, le prometemos algo o le pedimos
perdón, ni ese cuyos mensajes y revelaciones nos llegan ya elaborados y producidos por intérpretes
doctos en su palabra que, generalmente no logramos comprender ni satisfacen nuestras expectativas,
pero que igual debemos creer por cuestión de fe. Dios ES cuando comenzamos a comprenderlo en
términos de energía que compenetra toda forma y manifestación creada por El, ese Dios inmanente y
trascendente; pero, cómo relacionarnos con El? Justamente a través de todas las cosas creadas por
El, a través del amor a nuestro prójimo, a través de la incesante búsqueda, de la conexión con la
Luz, en nuestro diario contacto espiritual a través de la invocación-evocación.
Cristo vive y guía a la Humanidad, pero no desde la ?diestra de Dios? como lugar alejado e
inaccesible, sino desde nosotros mismos. Tenemos la oportunidad de un nuevo nacimiento, pero no
desde la muerte total, sino desde un nuevo y más elevado nivel espiritual en la espiral evolutiva
del camino hacia la Luz. Debemos amar a nuestro prójimo, sí, pero no solamente si él me ama, si es
como yo o, lo amo ?a pesar de? que sea judío, negro, budista, católico, ignorante, etc. sino amarlo
a través de la inofensividad (tolerancia y respeto).
La religión, que es la ciencia de relacionarnos con Dios, es un acto íntimo, privado, que no debería
ser impuesto por nadie, sino que nos permita experimentar la divinidad en nosotros mismos sin caer
en ?crear nuestra propia religión?, dejando que ese acto se trasmita en energía y alegría a los
demás. Somos cada vez más los que estamos rompiendo barreras religiosas con la propia luz y
experiencia interior.
Hay un hecho indiscutible, el progreso evolutivo de la Humanidad. La demanda de cambios en el actual
sistema, está teniendo respuestas en todos los sectores de la misma, como en la conciencia que somos
parte integrante y no ?ocupantes? de este planeta, sintiéndonos responsables y solidarios con el
Todo.
Escrito por Claudia Zamudio. Hohenau II, Paraguay.

|