Cada ser humano tiene en su interior un potencial ilimitado. Todo lo que alguien pudo
hacer en algún momento, cualquiera puede hacerlo. La llama eterna, lo innombrable, la
fuerza secreta que late en todo ser vivo, late también en ti, que lees ahora mismo esto.
Lo que admiras en otro siempre es tuyo. Y aún más: todo lo que seas capaz de imaginar es
susceptible de ser realizado, también por ti. No hay equivocación que no pueda ser
convertida en acierto, y no hay desgracia que no pueda ser transformada en bendición.
Quizás lo que nos pasé no dependa de nosotros. Sólo quizás. Pero sí depende de nosotros
lo que decidimos hacer con aquello que nos pasa.
El etólogo Boris Cyrulnik llama resiliencia a la capacidad del ser humano para
reestructurarse después de un gran trauma, para sanarse a sí mismo. Al parecer, según
las estadísticas, la capacidad resiliente está estrechamente relacionada con la
actividad cognitiva y con la capacidad intelectual de cada persona. Así que es algo que
puede ejercitarse, que también depende de nosotros.
Esta noticia nos muestra cómo puede utilizarse la experiencia traumática para prevenir
dicha experiencia en los otros, o para enseñar a cómo gestionarla. Como si la vida se
enseñara a sí misma, como si las personas fuésemos instrumentos que el universo utiliza
para aprender y expandir la propia consciencia. Toda experiencia ajena nunca es ajena.
Todo se registra en el inconsciente colectivo. No es necesario sufrir para aprender de
ese sufrimiento. Y ese, paradójicamente, es el sentido profundo que se encuentra en el
propio sufrimiento: poder convertirse, gracias a él, en una luz para los demás.

Pinchar aquí para ver Noticia
Escrito por
David Testal
Blog:
anti-periódico

|