Ejercicio para reconocer el Curador interno
Imaginas que recorres un camino para dirigirte hacia el interior de ti mismo, y pondrás atención en qué obstáculos se interponen para llegar a la cueva donde reside tu Curador interno.
Ejemplos:
Si hay piedras o vallas, asócialas a tu historia personal. ¿Qué hechos de tu vida los viviste de esa forma?
Si hay lluvias, ríos o arroyos caudalosos, pueden ser emociones que aún están guardadas.
Si hay vientos o huracanes, tendrán relación con pensamientos, sistemas de creencias que te juegan en contra.
Si lo que debes atravesar son desiertos, son partes tuyas que no recibieron el amor necesario.
Irás recorriendo ese camino, reconociendo obstáculos que no te impedirán llegar, porque tu determinación y voluntad, son las necesarias para superar lo que sea. Si en algún momento se te hace difícil puedes pedir la ayuda de tu ángel o de los Seres de Luz que vibren en sintonía con tu Alma.
Una vez en la Cueva de tu Corazón, le pedirás a tu Curador Interno que obre en ti para comprender e integrar cada uno de los aprendizajes que te dejaron los obstáculos. Allí en presencia de este aspecto elevado de tu ser, tal vez puedas reconocer el regalo que cada situación trajo a tu vida. Y si aún no puedes, deja abierta esa posibilidad de comprensión para cuando sí puedas comprender.
Imagina que en cada célula de tu cuerpo brilla un punto de luz. Que esta luz irradia, inundando todo tu cuerpo y su alrededor. Siente la energía de la curación irradiando a cada aspecto de tu ser que necesite ser sanado. Siente la Paz, el Equilibrio y el Amor. Disfrútalo… y luego, vuelve renovado, trayendo contigo este cambio, este crecimiento, para hacer los cambios necesarios, guiado por la Luz y el Amor.