|
Es importante que nos demos cuenta que nuestros pensamientos modelan nuestra realidad.
Por eso debemos cuidar los contenidos de nuestra mente. Si quedamos anclados en dudas,
en miedos, en inseguridades, es la duda, el miedo o la inseguridad lo que vamos a
materializar como nuestra realidad. Si estamos atrapados en el odio, resentimiento,
agresión, autoagresión, engaño, mentira, no nos sorprendamos si se manifiestan externamente los
motivos que lo materialicen y así nos rodeemos de gente agresiva, mala y mentirosa. Y por añadidura
después aparecen las quejas.
¿Porqué siempre me toca gente agresiva a mi alrededor?¿ Porqué me mienten, si yo odio la
mentira?
Hagamos una limpieza, organicemos nuestra mente como si fuera una alacena, o un placard. Revisemos,
lo que ya no sirve, para qué conservarlo? Lo que nos ata al dolor y al sufrimiento, dejémoslo ir. Si
hay un alimento vencido lo tiro. Es como guardar una fruta podrida en la heladera: ¿de qué me sirve?
Si continúo odiando a alguien que hace rato que no veo, lo imagino en mi mente y le digo: Qué pena,
sufrí mucho con lo que pasó, pero ya no te necesito, te dejo ir en PAZ. Y así, recupero mi propia
PAZ.
Busquemos razones en el presente y afirmemos el BIEN, el AMOR, la LUZ.
Aceptando y reconociendo nuestras partes oscuras, integrándolas como aspectos necesarios de la
dualidad, pero trascendiéndolas, quitándoles poder. Si alguna vez fui injusto con alguien, lo
imagino en mi mente y le digo: Lo siento, en ese momento no pude hacer otra cosa. Y lo siento en el
corazón. Y me retiro en Paz.
El PODER está en cada uno de nosotros y el pensamiento nos ayuda a focalizarnos direccionándonos
hacia lo que queremos que sea.
Las frases en positivo, también llamadas afirmaciones, afirmando el BIEN en
presente, como ya logrado, harán que un día esta realidad se manifieste. Si
lo hacemos en futuro, nunca se concretará.
|